miércoles 7 de octubre de 2009

Sendero de Victimas




Honorio Curitumay sostiene en sus manos los restos óseos de Olegario, su hermano que fue cruelmente ejecutado por los pobladores de Santiago de Lucanamarca.

A comienzos de la década de los ochenta el Perú vivió el inicio de una demencial violencia política que duro más de veinte años. La miseria, la falta de presencia del estado y casi el desprecio de las clases gobernantes por los pobladores andinos fueron el caldo de cultivo para que emergieran grupos armados que prometían cambiar la realidad de pueblos históricamente ignorados. Obtuvieron el apoyo de jóvenes campesinos que sin ninguna expectativa de vida en el campo, se enfrascaron en llevar a cabo una demencial filosofía que costo más de 69 mil muertos. Tres de cada cuatro victimas fueron campesinos, en su mayoría solo quechua hablantes.

Santiago de Lucanamarca, un remoto poblado de Ayacucho en los Andes peruanos era en 1983 uno de las zonas bajo el control de Sendero Luminoso. Sus pobladores en su mayoría solo quechua hablantes, militaban y participaban de las actividades del “partido” hasta que hartos de la intolerancia y autoritarismo senderista deciden en secreto rebelarse de sus opresores.



La noche de carnavales de 1983 fue elegida para la rebelión, aprovechando la fiesta son asesinados más de seis senderistas y otros son entregados al ejército peruano. Olegario Curitumay uno de los mas queridos por el pueblo y principal cabecilla del movimiento terrorista no asistió a la fiesta, estaba en el campo con su novia. Enterado de estos hechos se esconde en el campo mientras sus padres ya ancianos y su hermano Baldomero son prisioneros y encarcelados para que delataran el paradero de Olegario. Días después con la promesa de que nada le pasaría y que le entregarían sus documentos para que se vaya de la zona su hermano Baldomero es seguido hasta el lugar donde se escondía. Capturado por las nuevas pseudo autoridades es encarcelado mientras se discutía su destino. En el pasado había sido un miembro muy querido por la población, su militancia se debía mas que todo a lo inquieto de su espíritu y a la rebeldía típica de su edad. Además era el jugador más querido del equipo de futbol local.

La decisión final sorprendió a muchos, de nada sirvierón las suplicas ni las promesas, Olegario recrimino a muchos que también habían sido senderistas y que no tenían derecho de juzgarlo, amenazó con denunciarlos al ejercito a todos los que ahora intentaban ajusticiarlo. Esto exaspero a sus captores que encolerizados por esta confrontación molieron a golpes y patadas para luego quemarlo vivo, pero las cuerdas que lo sujetaban se quemaron liberándolo. Olegario huyó del fuego con el cuerpo en llamas por más de doscientos metros cuando nuevamente es capturado y esta vez atado con alambres es golpeado para finalmente ser nuevamente quemado vivo.

Dos días después Sendero Luminoso entra al poblado y después de reunir a los pobladores en la puerta de la iglesia masacra salvajemente con hachas y machetes a sesenta y nueve pobladores incluyendo diecinueve niños. La masacre solo se detuvo por el grito de un niño que alertaba sobre la proximidad de los militares. La orden de masacrar sin gastar una sola bala la dio Abimael Guzmán líder de Sendero Luminoso en represalia por la muerte de Olegario y de sus mandos, pretendía sentar asi un ejemplo y escarmentar a otras poblaciones que intentaban también liberarse del yugo senderista. .

Una vez que huyeron los senderistas, los sobrevivientes ciegos de dolor y horrorizados con el espectáculo masacran a los padres de Olegario, incendian su casa y roban bienes y animales.

Baldomero Curitumay, el hermano menor que creyó las promesas de las autoridades y condujo a la captores de Oligario no pudo con el cargo de conciencia y acabo suicidándose diez años después de una vida de miseria y alcoholismo. Honorio, el hermano menor que estuvo lejos de todos estos sucesos y que estudiaba en Ica - una ciudad a orillas del mar- regresó a Lucanamarca a los días de la masacre solo para ver con horror y sufrir en carne propia el escarnio y oprobio de sus antiguos vecinos, golpeado, amenazado y maltratado, fue expulsado del pueblo no permitiéndole recoger ni enterrar los restos de su hermano. Actualmente de 49 años trabaja como cargador en un mercado de Ayacucho y sobrevive con menos de cuatro dólares diarios, aúnque ha logrado recoger los restos de su hermano, aun no le es permitido darle sepultura. Tampoco sus bienes le han sido devueltos y espera ser tomado en cuenta en las reparaciones civiles que el estado estableció según las recomendaciones de la “Comisión de la Verdad y Reconciliación” El también es una victima.

domingo 4 de octubre de 2009

Aida Davis reta nuevamente al mar



cinco millas ecomarine

Acostumbrada a romper casi todos los récords mundiales de la categoría Masters, nuestra sexagenaria campeona Aída Davis, promovió junto a otros 13 medallistas inédita ruta náutica en medio de fauna marina y paradisíacas islas en Paracas.

El nuevo desafío se llama “cinco millas ecomarine” y comienza a las 5.30 de la mañana cuando el sol apenas asoma su cálido rostro sobre el muelle de pescadores “El Chaco” en Paracas. Catorce apasionados deportistas se embarcan en las lanchas de Ecomarine SAC -empresa organizadora- rumbo a las islas Chincha, donde comenzarán la inédita travesía de alcanzar las islas Ballestas a nado. Cinco millas náuticas (10 kilómetros) nadando a mar abierto es muy larga y para muchos una intimidante distancia, advierte Aída Davis (61) Campeona Mundial Categoría Masters que junto a Melina Vieyra (31), Tetra Campeona Nacional de Triatlón y el Bicampeón Nacional Álvaro del Pozo (20) se encuentran aquí con el objetivo de mejorar su performance de cara a los juegos Panamericanos de noviembre en Mar de Plata. La calidez de este mar y el equilibrado ambiente que se respira en este paradisiaco lugar los ha seducido y ellos no hacen más que entregarse a su acogedor encanto.

La experiencia de nadar en “Aguas Abiertas” -categoría que define la modalidad de nadar en mar abierto- no les es ajena, anteriormente han realizado competencias como la de Chorrillos a La Punta denominada la “Ruta de Olaya” de San Lorenzo a La Punta, y de Bujama a Asia, entre otras, todas en los últimos años y ha servido para forjar el carácter y la determinación de estos deportistas.

A la cabeza del grupo y como principal promotora destaca Aída, que acostumbrada a estos grandes retos hace algunas recomendaciones finales a los participantes. Nadarán en grupos de tres y tomaran descansos de 120 segundos cada 45 minutos de nado. Cuatro Kayaks de seguridad en formación de diamante rodean a los nadadores prestos para asistirlos ante cualquier eventualidad y una patrullera de la Dirección General de Capitanía y Guardacostas de la Marina de Guerra del Perú escolta la delegación para asegurar el éxito de esta travesía.


Enfrentando a la ruta trazada.

Aunque días antes recorrieron la ruta para verificar las condiciones náuticas, haciendo mediciones de viento, frecuencia y sentido de las olas y verificando la dirección de la corriente marina; cosas del destino, el día del evento las aquietadas aguas del Pacífico se rebelan y desafiantes olas de más de dos metros entorpecen las intenciones de estos formidables atletas. Enfundados en trajes de neopren (wetsuits) deslizan vigorosas brazadas en una lenta y constante lucha por quebrar el cerco de olas que obstaculizan su trayecto hacia tierra firme mientras una larga y prolongada pausa entumece el tiempo en un evento programado para desarrollarse en tres horas. Melina Vieyra y Álvaro del Pozo, los más noveles del grupo nadan sin usar aletas, no les es mas fácil, si no que se preparan para otro tipo de competencia que requiere otro tipo de ejercicio, sin embargo no van rezagados, conforman uno de los primeros puestos, justo tras de Aída Davis, Lucha Villar (43) y Enrique Varsi (41), mas atrás van Alejandra Castro (38), Fernando Barco (40) José Villalobos (38) y Patricia Benavides (50), la retaguardia es cubierta por Alejandra Castro (38) Carina Peschiera (35) Miguel Dammert (48), Rollin Buse (55) y Bronwen Griffith (45).

Una pausa en el mar.

Javier Modonese, director de “Ecomarine SAC”, nos comenta en una de las pausas que, uno de los objetivos de este evento es el de difundir y promocionar a las Islas Chincha y Ballestas como destinos adicionales a los ya existentes en Paracas. A través de eventos deportivos, culturales y de observación de fauna silvestre desarrollar un turismo culturalmente sostenible y medioambientalmente responsable; pero también comienza por un mejor ordenamiento náutico que debe haber en la zona. El muelle El Chaco por ejemplo, donde se embarcan diariamente mas de 200 personas y de las cuales aproximadamente un 60 % son extranjeros no está a la altura de un servicio de primer nivel, teniendo en cuenta que a este llegan transatlánticos y cruceros de lujo. Su principal preocupación es, que al no existir un ordenamiento náutico en la zona, este vaya a degenerar en serios problemas ambientales con el consecuente perjuicio de una actividad turística que genera alrededor de 12 millones de dólares anuales. Y razón no le falta.

Han pasado sin prisa más de dos horas en estas y otras reflexiones, casi 8 millas han quedado atrás y al frente se divisan las Islas Ballestas, lo que les permite descansar por dos minutos, y aprovechar esta última pausa de las cuatro que hicieron para rehidratarse con unos reconstituyentes “Power Bar” Lucha y Aída pasan un ungüento por el cuello para eliminar la fricción de sus trajes. Se reagrupan y se cuentan por que perderse en mar abierto es muy fácil, de ahí las medidas de seguridad tomadas por la organización. El Arco de las islas Ballestas es la meta imaginaria designada y se encuentra a unas brazadas más, lanzados a este último trayecto nadan en armonía con el mar, como si fueran parte de él. Una silenciosa coreografía que solo es rota por las rítmicas inmersiones y exhalaciones de aire y el graznido de las aves guaneras que sobrevuelan cadenciosamente. Unos lobos marinos nos acompañan de lejitos asomando de rato en rato su cabeza, satisfaciendo su tímida curiosidad. Mientras que atrás van quedando las olas que una vez vencidas cedieron a la calma del océano que hace honor a su nombre.

La meta es traspuesta una y otra vez por los más experimentados. Aída no da lugar a dudas sobre la vitalidad de su pasión, celebra como si hubiese sido una competencia y trajera al Perú uno de los laureles con los que nos tiene acostumbrados. Tras de ella, van llegando lentamente el resto de los convocados, no hay perdedores, tampoco ganadores, solo una inmensa camaradería que es celebrada por un Pisco “cinco millas ecomarine” etiqueta de ocasión y claro, también un salud para calentar el cuerpo.

Han pasado 3 horas desde que se inicio esta experiencia a mar abierto y difícilmente será olvidada, quedará como un recuerdo por el resto de sus vidas. Por primera vez se ha hecho un evento de este tipo en Paracas y hay motivo de celebración, fotos de rigor en el Candelabro y almuerzo en el hotel, la tarde los acogerá con su habitual calma en la seguridad y confort del Hotel La Hacienda Bahía Paracas, co-auspiciador de este evento y lugar de reposo de estos formidables atletas.

Cae la tarde con el cielo cubierto de carmesí y los vientos que dan lugar al nombre de Paracas susurrando por las calles. El próximo año repetirán la hazaña y celebrarán que este lugar sea quizás por primera vez sede de un campeonato mundial de natación, atractivos le sobran y la viabilidad está comprobada. Su impecable sol y límpidas aguas esperan a los futuros campeones olímpicos y, seguramente seducirá a más de un atleta con sus paradisíacas islas.